Refranes… ¡con emoticonos de whatsapp!

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¿No queríais refranes?

Aquí tenéis unos cuantos… ¡con emoticonos de whatsapp!

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10 ideas para mejorar la relación entre padres y profesores

En la interesante conferencia de Óscar González (@OscarG_1978) nos habla de las claves para mejorar las relaciones entre padres y docentes para lograr el mayor beneficio en los alumnos.

Os ofrecemos un decálogo, que extraemos directamente de esta conferencia, con las bases fundamentales para que las tutorías y reuniones entre los padres y los docentes se realicen de la manera más beneficiosa posible.

Podéis acceder a la conferencia completa a través de la siguiente dirección: http://bit.ly/1ibK5bo

Extraído de SMConecta 2. Escrito por Óscar González

Motivar a tu hij@ en los estudios

¿Cómo motivar a tu hijo en los estudios?

¿Cómo motivar a tu hijo en los estudios?© Depositphotos.com/Andresr

 Muchos padres están realmente preocupados porque sus hijos se encuentran desmotivados en los estudios: no hacen los deberes, no prestan atención en clase, no tienen interés por sacar buenas notas… Parece que, a estos niños, todo lo relacionado con los estudios les resulta indiferente. ¿Qué hacer para motivar a tu hijo con los estudios?

¿Cómo motivar a tu hijo en los estudios?

En primer lugar, ten presente que no todo depende de los padres: no está completamente en tus manos conseguir que le guste estudiar, y menos de un día para el otro. Hay muchos más factores que están influyendo en la motivación académica de tu hijo: su entorno escolar (compañeros, profesores, ambiente en el centro…), sus ideas de futuro profesional, sus expectativas académicas, su propia personalidad, su situación emocional presente… En una edad de importantes cambios vitales y en la que se da una progresiva adquisición de autonomía, no es de extrañar que otros asuntos (socializar con amigos, primeros amoríos, diversión y descubrimientos) le resulten más interesantes que plantarse delante del libro de texto a hacer deberes o estudiar.

Respeta los intereses de tu hijo

Por eso, es habitual que los hijos pasen por un momento de “crisis” con respecto a los estudios, pero tras algunos años algunos niños recobran de forma natural el interés y la curiosidad por aprender y estudiar. Otros, por el contrario, prefieren dedicarse a otras actividades no relacionadas con lo intelectual pero igualmente respetables que les motivan de una forma más intensa. Es importante tener en cuenta que no todos tenemos interés por lo mismo: existe una inmensa variedad de opciones, y cada uno es bueno en lo que le gusta. Aun así, los jóvenes tienen capacidad para comprender que es muy recomendable terminar la formación escolar mínima para tener una mayor amplitud de oportunidades de trabajo, siempre sabiendo que nadie les va a obligar a continuar estudiando en el futuro si no es eso lo que desean hacer.

Consejos para motivar a tu hijo en los estudios

A continuación, trabajaremos algunos consejos para motivar a tu hijo en los estudios (¡o por lo menos, no desmotivarle aún más!):

– Proporciónale un buen espacio para estudiar. Parece una tontería, pero no lo es. Un espacio acogedor y organizado, sin distracciones (móvil, ordenador, juegos… ¡fuera!), ordenado y limpio, bien iluminado, con un escritorio amplio y despejado de cosas inútiles es mucho más motivador que un lugar incómodo donde sólo colocarse para estudiar ya es un esfuerzo añadido. Si tu hijo estudia en la cama o en alguna parte de la casa donde haya factores distractores (como la cocina, el salón, o en el caso de que comparta habitación), te propongo crearle un espacio especial para él que le invite a sentarse a estudiar como un “adulto maduro”. Además, proporcionarle un sitio exclusivo de estudio es un símbolo mediante el cual le estás transmitiendo: “Tú tienes derecho a tener tu espacio, y yo respeto que lo que tú haces, que es estudiar, es algo importante y merece ser valorado”.

– Ponte con tu hijo delante de un papel donde esté la lista de sus asignaturas, y ve preguntando por ellas una a una, escuchando lo que el niño tiene que decir de todas ellas. Es importante que estés enterado a fondo de cuál es su situación en cada materia: dónde ve las dificultades a nivel de temario, si ha tenido algún problema con el profesor, si posee un bloqueo especial con esa clase (como puede ser la educación física), si ha habido algún tipo de conflicto… Es positivo que tu hijo sienta que estás al tanto de su situación y que conoces a fondo cómo se desenvuelve en el colegio, y así pueda informarte varias veces a la semana de cómo va evolucionando. Con este ejercicio intento prevenir que tu hijo se encierre en sí mismo y evite contarte las cosas porque creer que tú no estás enterado de nada y no lo comprenderás. Un padre que no se interesa por el funcionamiento de su hijo más que para ver sus notas y juzgarle a final del trimestre, implica un hijo con más probabilidades de fracaso escolar.

– Siéntate con tu hijo para negociar, con tranquilidad y tiempo, hasta llegar a plantearunos objetivos realistas en cuanto a sus estudios. Si le está yendo mal en muchas asignaturas, no puedes pretender que el objetivo sea aprobarlas todas y con buena nota, ni aunque le prometas el oro y el moro si lo hace. Es importante trabajar con metas concretas y accesibles, realistas a la hora de cumplirlas. Es útil establecer un premio para cada una de esas metas cuando se consigan. Es preferible que esos refuerzos no sean principalmente de cosas materiales, sino más bien experiencias o permisos. ¡Y cuidado con los castigos! Mejor no los utilices si no tienes claro cómo hacerlo.

– Ayúdale a elaborarse un horario organizado de trabajo, una planificación con todos los días de la semana y todas las horas del día, anotando qué va a hacer en cada una de ellas, ya sea colegio, actividad extraescolar, deberes (especificar qué asignaturas trabajará en cada momento), descansos y otras actividades obligatorias o de ocio. Este horario no ha de ser rígido, porque en ocasiones resulta imposible cumplirlo y hay que remodelarlo. Aun sabiendo que el horario es flexible y puede ser modificado puntualmente, la propuesta es seguirlo lo máximo posible. ¿Qué tal si te elaboras tú también un horario de las horas que estés en casa y os proponéis cumplirlo juntos, cada uno el suyo? Siempre decimos que la mejor forma de enseñar es el ejemplo; si le pedimos a nuestros hijos que cumplan algo, nosotros hemos de ser los primeros capaces de cumplirlo…

Despierta-en-el-la-pasión-por-aprender– Haz todo lo posible para que tu hijo no asocie los estudios y los deberes a una obligación desagradable, riñas, discusiones y gritos… de esa manera es normal que se convierta en un suplicio y lo evite al máximo. Procura que el momento de hacer los deberes o estudiar sea un momento más del día, agradable y reforzante para él. Los comentarios positivos cuando ves que se está esforzando (más allá de los resultados obtenidos) ayudan muchísimo a que se sienta orgulloso y motivado. Si ves que tu hijo lo acepta bien, puedes ponerte cerca de él mientras estudia a hacer alguna actividad tranquila como leer un libro o trabajar desde casa. Puede que esta compañía le resulte agradable (siempre respetuosa y en silencio, cada uno con sus cosas sin distraerse) y le motive compartir ese momento  con un adulto. Déjale claro que no lo haces para controlarle, sino porque te agrada estar junto a él.

– Reflexiona con tu hijo sobre su futuro: ¿Qué quiere ser de mayor? ¿Dónde quiere llegar a nivel profesional? Conteste lo que conteste, respeta y apoya. Intenta no reflejar en él tus deseos personales. Tener objetivos a largo plazo y relacionarlos con las decisiones presentes puede ayudar al niño a motivarse. Trabaja también con los objetivos a corto plazo. Para ello podéis hacer un ejercicio: Elabora una lista de “Beneficios de no estudiar” / “Problemas de no estudiar”, y lo mismo con “Beneficios de estudiar” / “Problemas de estudiar”. Éste es un ejercicio de reflexión donde el niño puede descubrir que las ventajas de estudiar son más que las de no estudiar, aunque sea difícil ponerse a ello. Es importante que sea él quien reflexione; ¡No le completes tú mismo el ejercicio ni le digas lo que tiene que poner! Tú ya te sabes de memoria las razones; no se trata de otro sermón paterno. Ten paciencia y espera que él las vaya deduciendo. Si no lo hace por sí mismo, no sirve.

– Olvídate de frases comparativas del estilo “yo a tu edad…”o “mira tu hermano…”. Estas frases no tienen ningún efecto positivo sobre el niño: más bien al contrario; producen una actitud desafiante y negativa, un rebote con ansias de decir “yo soy diferente”. Teniendo en cuenta que tus hijos están en proceso de consolidación de su propia identidad, hay que darse cuenta que están buscando ser ellos mismos… ¿Puede que el fracaso escolar sea un intento de diferenciarse, de no parecerse a su hermano al que tan bien le va en todo y al que no se cree capaz de superar? En todo caso, las comparaciones son odiosas: pueden dañar su autoestima y hacer que todo acabe complicándose más.

Atento por si hay otras razones detrás

Para acabar, ten en cuenta que existe la posibilidad de que la desmotivación de tu hijo con los estudios no sea el problema en sí, sino sólo un síntoma de una causa más profunda. A veces, el bajo rendimiento académico funciona como una sirena escandalosa que nos da la señal de alarma: algo está ocurriendo en ese joven. ¿Qué cambios han ocurrido recientemente en su vida que hayan podido afectarle, ya sea en el ámbito escolar o en cualquier otro? No siempre encontrar la causa es la solución, pero sí nos ayuda a comprender y a centrar el foco. En este tipo de casos es recomendable acudir a un psicólogo infantojuvenil que ayude a resolver la raíz del problema y, cuando éste ha mejorado, la desmotivación en los estudios se suele reequilibrar.

¡Ayuda a tu hijo a comprender que estudiando no te está haciendo un favor a ti, sino a sí mismo!

Claves para potenciar la autoestima de tu hij@

Extraído de http://www.elportaldelhombre.com/con-hijos/item/483-claves-para-potenciar-la-autoestima-de-tu-hijo

La autoestima es el aprecio que nos tenemos a nosotros mismos, el valor que le damos a nuestras características personales. Sabemos que la autoestima se va forjando desde que somos niños, pero ya no podemos volver atrás el tiempo y modificar algunos aspectos de nuestra crianza que nos han hecho ser como somos. Sin embargo, sí que podemos influir en el desarrollo de la autoestima de los que ahora son pequeños: nuestros propios hijos. Ellos son fácilmente moldeables, y es importante tomar conciencia de que aquello que vivan hoy les afectará mañana. Aprender a reforzar su autoestima desde que son pequeños es una inversión en su felicidad tanto presente como futura. ¿Cómo hacerlo? Hoy comentaremos algunas claves para potenciar la autoestima de tu hijo.

Claves para potenciar la autoestima de tu hijo

– Ten cuidado con los comentarios negativos que haces a tu hijo. Por supuesto, tienes que indicarle cuándo ha hecho algo mal, pero hay un matiz a tener en cuenta: el carácter estable o pasajero de la atribución que estés realizando. No es lo mismo decir “eres malo”, “eres tonto”, o “no haces nada bien”, que decir “esta tarde no te has comportado bien porque…” o “no me gusta lo que has hecho porque…”. Con el primer tipo de comentarios, que se escapan a veces en momentos de tensión, el niño va interiorizando unos pensamientos automáticos negativos sobre sí mismo de falta de valía, y con una difusa explicación. Sin embargo, el segundo tipo de comentarios aclara una situación puntual, y da una justificación concreta para comprender por qué determinada conducta ha estado mal.

– Déjale descubrir, explorar, conocer… Concédele su espacio personal, tanto para acertar como para equivocarse. Los padres deben funcionar como la base segura a partir de la cual los niños se atreven a conocer el resto del mundo, contando con su aprobación y su apoyo. La sobreprotección puede debilitar su confianza en ellos mismos y su capacidad para valerse solos.

-Es importante que tu comunicación no verbal sea congruente con lo que expresas verbalmente. Que tu hijo vea una sonrisa en tu cara, un gesto sincero de aprobación o un abrazo cuando más lo necesita puede reforzar su autoestima más que cualquier otra cosa. Demuéstrale siempre que puedas que estás orgulloso, no solamente de lo que hace bien, sino del conjunto de su persona. Acéptale al completo, con sus virtudes y pequeños defectos.

– Si se equivoca en algo, no exageres la reprimenda: tu hijo podría asustarse y adquirir miedo a hacer las cosas mal, porque si falla tú te enfadarás con él… y no hay nada que nos limite más a la hora de aprender que tener miedo a equivocarnos. Mejor explícale con tranquilidad cómo evitar volver a cometer el mismo error en el futuro.

– Fomenta su sentimiento de autoeficacia. Siempre que puedas dile: “Tú puedes hacerlo si te lo propones”, “eres valioso”, “eres único, y te quiero”. Demuéstrale que confías en él; no hay mejor manera de hacerlo de forma auténtica que creyendo de verdad en sus capacidades. Cuando lo consiga, felicítale y muéstrate orgulloso. Y cuando no lo consiga, más aún.

– Conviértete en su refugio emocional y atiende sus necesidades afectivas. Que sepa que puede confiar en ti para lo que necesite, que tiene un punto de apoyo a quien contarle todo lo que desee, de quien puede recibir escucha y atención. La ayuda instrumental a los hijos es imprescindible mientras son pequeños, pero lo que se quedará más grabado en su mente no son los mil y un esfuerzos que has hecho para que no le falte nada material, sino el día que le dijiste “te quiero” cuando más lo necesitaba, o aquel en que le acompañaste cuando estaba triste. Poseer ese apoyo emocional es una de las raíces más fuertes de su autoestima, y le permitirá confiar en los demás y en el mundo.

– No menosprecies sus preocupaciones. Aunque a los adultos pueda resultarnos “una tontería”, tenemos que intentar ver la realidad desde sus ojos. La magnitud del problema puede resultar muy diferente para ti que para el pequeño. Dale a la situación la justa importancia, ni más ni menos de la que crees que merece, pero no lo pases por alto diciendo que son cosas “de niños”. Escucha lo que tenga para decir, no ignores lo que pueda aportarte. Que desde niño sienta que su opinión es válida.

La importancia de la detección de los problemas de autoestima

Para finalizar, te propongo dedicar un rato a intentar detectar aspectos en los que la autoestima de tu hijo puede estar flaqueando (social, académico, físico…) para trabajarlos con él. Recuerda que todo lo que está viviendo ahora está formando los cimientos de la persona que será mañana. Cuanto más seguridad en sí mismo adquiera, más herramientas tendrá para afrontar el resto de la vida… Y tú tienes un importante papel en ese proceso. ¡Disfrútalo y aprovéchalo!